Cuando las competiciones internacionales parecen haber terminado, ya en verano, cuando todos los aficionados al deporte fijan sus miradas en sus respectivos clubes, aparece el baloncesto. Y la verdad que se agradece. Una selección siempre une más a la sociedad que un club, y la canaste ha sido -y lo vuelve a ser en estos tiempos de triunfos- uno de los deportes rey en España.

Sin embargo, comenzará el Europeo de Polonia con un enfrentamiento complicado y traicionero. Frente a un país que vive el baloncesto como cultura de vida, como deporte nacional, y que tras perderse los Juegos Olímpicos de Beijing buscan demostrar lo que valen. Toda Serbia se plantará ante el televisor a las nueve esperando derrotar al mejor equipo del mundo tras Estados Unidos, si se puede considerar a éste un verdadero equipo.

La favorita, sin ninguna duda, es España. Que no vayan los jugadores que tiene en la NBA también ayuda, aunque éstos no sean del nivel de nuestras estrellas (Calderón, Pau Gasol...). De hecho, para muchos de ellos sus mejores tiempos ya han pasado, como es el caso de Stojakovic o Jaric.

No obstante, como decíamos en un principio, tenemos que tener algo de cuidado -que no miedo, ni mucho menos-. Tienen ganas de hacerlo bien, muchos de ellos son muy jóvenes y tienen ganas de mostrarse ante el gran público y ante sus propios clubes. No olvidemos que hay jugadores de Panathinaikos, Olympiacos, Real Madrid y Lietuvos Rytas, por ejemplo, y si hacen un buen papel quizás cambie la impresión hacia ellos de sus correspondientes entrenadores.

Debemos ganar a Serbia tanto por buena afición como por hambre de victoria, y creo que ambas cosas las tenemos. Así les será más fácil ganar a los de Scariolo, si no se dejan dominar por la presión; aunque sería la primera vez que les sucediera. Es un equipo seguro de sí mismo.